¿Quién no ha sentido esa presión de tener que estar ‘en forma’ para lucir en la playa o en la pileta? Y si no, ¿quién no ha visto a alguien hablar de eso como si fuera lo más importante de la temporada? Junto a la Ps. Guille Copello les acercamos algunas herramientas y reflexiones para que podamos disfrutar del verano y de nuestro cuerpo merecedor de todo lo bueno.
Cada año, en cuanto se acerca el verano, empiezan a inundarnos con las famosas ‘dietas rápidas’ y consejos para ‘perder esos kilos extras’ o como estar bronceadas o vernos más morenas. Pero, ¿alguna vez nos preguntamos quién decidió que sólo hay un cuerpo válido para disfrutar del verano? El ‘cuerpo perfecto’ que aparece en las revistas o redes sociales, ¿es real?La realidad es que no hay un solo tipo de cuerpo que nos haga más o menos válidos para disfrutar del verano. Todos somos diferentes, y esa diversidad es lo que realmente hace especial a cada temporada.
Brevemente vamos preguntarnos….¿qué es un estereotipo y cómo se construye? Representan procesos mentales que permiten categorizar el mundo, sirven principalmente para simplificar y categorizar la información sobre las personas y grupos en la sociedad. Esto se hace de manera rápida y automática, lo que puede ayudar a las personas a procesar y organizar la información en su entorno. El problema es cuando esos estereotipos están dotados de carga o características negativas y limitantes. Son estos aspectos negativos que se transmiten sin cuestionamientos hacia las próximas generaciones y se refuerzan entre personas y entre pares. ¿Cómo se construyen? Un estereotipo se construye a través de un proceso social, proceso de construcción puede ser influenciado por diversos factores, entre ellos la cultura, los medios de comunicación, las experiencias personales, y las interacciones sociales. Es básicamente una construcción social. Si la imagen de nuestro propio cuerpo es una construcción social que se forma en función de la relación con otres y con nuestro entorno; si esos estereotipos que se asignan por tener un determinado tipo de cuerpo son limitados y negativos, limitarán la propia individualidad, la propia subjetividad y la percepción del mundo en general.
La falta de representación en el cine, la publicidad, la tv y las redes sociales hacen que sea un poco mas dificil luchar contra
eso y tener una imagen mas amable de nuestro propio cuerpo y darnos cuenta de que es merecedor de todas las cosas buenas y del disfrute.
Ahora bien…esto ya hizo mella en nuestras mentes y comportamientos y puede generar ansiedad, angustia y dejarnos sin ganas de realizar actividades por el calor o porque debemos estar expuestas nosotras y nuestro cuerpo a menos ropa. ¿Cómo podemos gestionarlo? La Ps. Guille Copello nos da algunas herramientas para que podamos manejar y analizar estas situaciones para que podamos vincularnos con el verano y nuestro cuerpo de otra manera:
👉🏼 Cuidado con la presión social de AMARTE y ACEPTARTE toda. Aveces siento que cambiamos la presión de tener un cuerpo hegemónico por la presión de amar nuestro cuerpo por completo. Recordar: la aceptación corporal no es querer todas las partes de nuestro cuerpo, no es gustarnos cada vez que nos miramos al espejo, ni quedar contentas con toda la ropa que nos medimos. La aceptación corporal es dejar de odiar y castigar nuestro cuerpo, es llevar adelante un proceso entendimiento entre nuestro cuerpo y nosotras mismas, es valorarlo en sentido amplio, es saber que es merecedor de respeto más allá de su forma y tamaño. Y sobre todo, la aceptación corporal no es un punto de llegada (“listo ya está, ya me acepto”), sino más bien un camino en permanente construcción y de-construcción. El desafío es aceptarnos con nuestras imperfecciones, aceptarnos incluso con lo que no nos gusta. NO TENÉS QUE AMAR TU CUERPO ENTERO PARA RESPETARLO, CUIDARLO Y DEJAR DE RECHAZARLO.
👉🏼 Dejar de lado las ETIQUETAS AGRESIVAS hacia el propio cuerpo: “este pelo de paja que tengo”, “mis patas de tero”, “estoy hecha un chancho” (y todo lo agresivamente creativos que podemos ser para referirnos a nuestro cuerpo de manera despectiva)
Esto viene de la mano con otra cuestión fundamental que es trabajar en el AUTODIÁLOGO (la conversación-consciente o inconsciente-que tenemos con nosotros mismos todos los días). Es muy importante que intentemos registrar cómo no estamos hablando, .¿Qué cosas me digo con más frecuencia? ¿qué palabras uso para hablar conmigo misma?, ¿qué palabras utilizo para hablar mi cuerpo?, ¿tengo una voz interna que ataca y juzga? Si esto sucede hay que poner todo nuestro esfuerzo en intentar cambiarlo por un AUTODIÁLOGO RESPETUOSO, amoroso, empático. Es decir, en criollo: dejar de hablarnos mal y agresivamente, o al menos, NO TODO EL TIEMPO.
👉🏼 Tratar de construir nuevas creencias e ideas acerca de qué es tener un buen cuerpo, AMPLIAR la mirada, no enfocarnos sólamente en la parte estética de los cuerpos, sino en su FUNCIONALIDAD, en todo lo que podemos hacer y experimentar gracias a él. Tener un buen cuerpo es tener un cuerpo que te permite vivir, que te sostiene cuando estás cansado, que te permite sentir placer, que te permite conectar con las
personas que amas, que aloja tus emociones y pensamientos.
👉🏼 Cuidar nuestro entorno y casa virtual: elegir qué cuentas seguimos, qué mensajes dejamos que se vayan metiendo y grabando en nuestro ojos y nuestra mente. Ser críticos y activos, porque muchas veces estamos ampliando este malestar sin darnos cuentas al mirar todo el día cuentas que refuerzan esta exigencia corporal, despiertan ansiedad, nos quitan energía y generan una brecha de infelicidad.
👉🏼 Cuidarse y estar atentos de que no nos quieran vender estos cánones disfrazados de “SALUTISMO”. La palabra saludable se está malinterpretando mucho y al final se ha relacionado el estar saludable como cuidarse y cuidarse como adelgazar. “Real eating, comer real, salutismo”:Venden conductas de dieta como salud, a toda costa lo que tenes que hacer en esta vida es ser SALUDABLE, no importa la forma en la que llegues a esta salud. ¿Y qué termina siendo esa salud? DELGADEZ.
👉🏼 ALERTA ROJA con la COMPARACIÓN: Comparar -Cómo debería ser nuestro cuerpo– Y sino tenemos ese cuerpo “qué deberíamos estar haciendo” para tenerlo.Recordatorio: La comparación con los demás no tiene sentido, porque ESE cuerpo que tanto anhelas, pertenece a otra persona, con otras características, con otra genética, con otra historia. VALORA Y CUIDA TU CUERPO.
👉🏼 No te tomarse tan enserio esos días de “imagen corporal negativa”, tener siempre presente que esto no es algo estático, sino que la visión de nuestro cuerpo fluctúa a diario y depende de factores como: El momento del ciclo menstrual, el estado de ánimo, la ropa que tenemos puesta, nuestro nivel de estrés, nuestro cansancio. Entonces, quizás hoy te sentís de determinada manera, pero mañana puede cambiar.
👉🏼 EXPANDIR el concepto de “atractivo o sexy”: esto viene de la mano con cuestionar la idea de que la belleza es tener cierta forma o tamaño de cuerpo. Tener en cuenta que la atracción se juega también en la forma en cómo hablamos, miramos, nos movemos, las palabras que usamos, en la energía que proyectamos, en un montón de otros lugares.
👉🏼 No enojarnos si todo esto nos cuesta. La realidad es que hay toda una industria haciendo de todo para que te odies y quieras cambiar tu cuerpo, entonces es totalmente legítimo que este camino de aceptación te cueste. Permitite los altibajos, las discrepancias y las emociones ambiguas. A veces estamos convencidos que el camino es la diversidad corporal y la aceptación pero sin embargo nos miramos al espejo y esa mirada automática que juzga aparece sin permiso. Es normal, es difícil, lleva instaurada años en el ADN social. Cuando eso pase no te enojes con vos misma. Recordá que hacer las paces con nuestro cuerpo es un camino largo e imperfecto.
“Es posible enamorarse de un cuerpo que nunca creíste fuera merecedor de amor. Es posible encontrar paz después de haber pasado toda una vida en guerra contra tu cuerpo”. Megan Jayne Crabbe
Sé lo difícil que es aceptar estos cuerpos que habitamos, hay una red esperando que te odies para lucrar con eso, pero igualmente hoy quiero decirtelo; a veces poniendo las cosas en la palabras y leyéndolo (o escuchándolo), diciéndolo en voz alta refuerza esa idea y derriba -aunque sea un poco- aquello que naturalizamos durante años.
No te olvides: el verano es tuyo, el verano es nuestro, el verano es de todxs. Mereces disfrutarlo.




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